Me puedes llamar Ángel...

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LEE MI HISTORIA...

Estaba trabajando como repartidor en mensajería, tenía 30 años, cuando tuve mi primer ingreso en un hospital psiquiátrico, una vez que salí no me dieron ningún diagnóstico, y me fui para casa sin ningún medicamento.

Durante 10 años estuve bien, hasta que sufrí una segunda recaída, estaba mal por las cosas que hacía o decía. En esa época estaba trabajando en el aeropuerto.

Estaba convencido que algunas personas que conocía realmente, se metían en mi cabeza para hacerme daño, también me sucedía con los vecinos, y sentía que me observaban, se sienten cosas desagradables. Las alucinaciones que puedes tener te hacen sufrir, entras en mundo que se pasa mal, que es un mundo de alucinaciones. 

Es en esta segunda crisis es cuando me diagnostican de esquizofrenia paranoide. El hecho de tener un diagnóstico, me dio una sensación de bienestar, me alivió porque pude comprender lo que me pasaba. La medicación fue muy importante, me permitió sentirme mejor. Por eso creo que tomar medicación no es motivo para avergonzarse. 

Las enfermedades mentales son muy comunes, y es verdad que pueden hacer daño. Para mi fue muy importante poder contar con las personas que están a mi alrededor: mis padres, mis hermanos, mis amigos. 

Hoy en día con mi familia nos ayudamos mutuamente. Creo que es importante, cuando estamos mal, hablar con los padres, amigos o profesionales.

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